domingo, 18 de agosto de 2013

El rey del castillo, Victoria Holt


El rey del castillo, Victoria Holt 

Editorial: Punto de Lectura, Punto Romántico / Mayo 2009 ISBN: 9788466317948 Papel: Descatalogado Páginas: 480
Género: Histórico
Serie: sin serie


El apuesto y solitario conde De la Talle espera en su castillo al restaurador de unas pinturas, pero quien llega es una mujer, la hermosa Dallas Lawson. La sorpresa inicial de los habitantes de la mansión será sustituida paulatinamente por el respeto que Dallas se gana con su trabajo. Sin embargo, poco a poco la protagonista va dejando a un lado el proceso de restauración para indagar en los secretos que encierran las murallas del castillo. Así, al mismo tiempo que resuelve un insondable misterio, Dallas descubrirá el amor, aunque tendrá que elegir entre dos hombres...


Aunque sé que la Holt no tiene buena fama entre muchas de las lectoras de hoy día, permitidme hacer una crítica de uno de sus libros, al menos para que conste en acta (creo que hasta el momento no hay ninguna crítica sobre un libro suyo).

Publicado por primera vez en 1967, El rey del castillo no es probablemente una de las novelas más conocidas de Victoria Holt, si bien tiene las características propias de sus mejoras obras: personaje femenino de gran carácter, muy independiente, que llega por algún motivo a un lugar nuevo, frecuentemente un castillo o residencia señorial, donde todos sus habitantes viven bajo la sombra de un secreto del pasado. La protagonista se encontrará con un misterio sin resolver, frecuentemente la muerte de la esposa del señor del lugar.

En El rey del castillo, la protagonista es una joven inglesa de 28 años, Dallas Lawson, restauradora de pinturas, que llega al castillo de Gaillard, en Francia, para llevar a cabo un encargo que debería haber realizado su padre, ahora fallecido. Una vez es aceptada para continuar el trabajo, trabará amistad con la hija del conde e irá conociendo la historia del castillo y todos los sucesos en él acaecidos, intentando averiguar qué pasó realmente allí.

El argumento, por tanto, no es especialmente novedoso y dudo que en ningún momento pretenda serlo. Sin embargo, lo que podría ser tan sólo una historia de amor entre el señor del castillo y una joven extranjera, con el misterio de la muerte de la primera esposa de por medio, se vuelve algo más complicada. Holt, desde el inicio del libro, va dejando caer diferentes misterios a resolver: el paradero de unas esmeraldas, importante joya de la familia, la identidad de la mujer de un retrato que Dallas está restaurando, las circunstancias de la muerte de la esposa del conde, a quien se acusa de su asesinato, el extraño y fanático padre de la fallecida condesa, un intento de asesinato… Además, aparecen numerosos secundarios, de gran importancia para la trama, ya que se llegarán a formar hasta dos triángulos amorosos.

Todos estos elementos hacen que el libro tenga un mayor atractivo y la trama se enriquezca. Sin embargo, creo que están muy desaprovechados, porque el defecto fundamental del libro es su ritmo lento: durante páginas y páginas no ocurre nada trascendente en relación con esos misterios, tan sólo descripción de costumbres francesas y paseos a caballo. Dallas hace un nuevo descubrimiento cada 50 páginas, de modo que el lector ya ha olvidado qué había descubierto anteriormente. Tal vez la Holt pretende dar más realismo a la trama y por ello distribuye esos descubrimientos cada cierto tiempo, pero es precisamente esto lo que hace que el libro decaiga por momentos y den ganas de saltarse páginas para ver qué ocurre a continuación.

En cuanto a la historia de amor, siempre contada desde la perspectiva de Dallas, no se desarrolla plenamente hasta el último tercio del libro. La protagonista siempre se siente vagamente atraída, fascinada por el conde, pero entre ellos apenas hay unas pocas conversaciones.

En resumen, las principales virtudes del libro son la ambientación ( se ve todo un proceso de documentación tanto en la historia y costumbres de Francia como en su arte y los procesos de restauración de pinturas), la caracterización de Dallas, sin duda alguna el personaje mejor perfilado del libro y el aire gótico que muchas veces impregna las descripciones de lugares, escenas y personajes. El mayor defecto, el ritmo lento; la Holt no ha sabido distribuir bien la tensión e intriga a lo largo de la novela. A esto se le unen unos capítulos larguísimos y subtramas que pueden desesperar a quien busque una novela gótica plagada de misterios por resolver. Además, la historia amorosa tiene una importancia secundaria, desarrollándose más ampliamente la trama de misterio.

Recomendaría este libro a cualquiera seguidor de Victoria Holt o de la novela gótica clásica en general y de las Brönte en particular; no en vano las similitudes con Jane Eyre son bastantes. También muy recomendable a quien quiera iniciarse en la lectura en inglés y le guste esta autora; el nivel es muy accesible.

Puntuación: 7,5 
condesa de vilches 

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