miércoles, 22 de enero de 2014

Un caballero siempre es discreto, Juliana Gray



Un caballero siempre discreto, Juliana Gray

Editorial: Cisne / 04 septiembre 2014              ISBN: 9788415962007 Bolsillo: 9,95ginas: 384
Editorial: Plaza & Janés / 19 septiembre 2013 ISBN: 9788401384707 Trade17.90€ ginas: 384
Editorial: Plaza & Janés / 19 septiembre 2013 ISBN: 9788401342257 Ebook: 9,99€   ginas: 384
Género: Histórico
Serie: 2º Romances a la luz de la luna
  
 La delicada situación de lord Rolan d Penhallow, su mala reputación y ciertas acusaciones de traición, aconsejan que se retire un tiempo de la vida londinense. Para ello, Roland, su hermano y duque de Wallingford y el hombre de ciencia Phineas Burke se disponen a pasar un año en un castillo de la Toscana, renunciando a su habitual vida mundana y a cualquier relación amorosa, para centrarse en el trabajo y estudio. En una noche lluviosa, durante el trayecto, coincidirán en una posada con Elizabeth Harewood, Lilibet, ahora condesa de Somerton quien viaja acompañada de su hijo de cinco años, de lady Alexandra Morley y de su prima Abigail. Lord Roland enseguida reconocerá la voz de la mujer en la que no ha dejado de pensar ni un segundo desde la última vez que la vio, hace siete años. Cuando caballeros y damas se vean obligados a alojarse en el mismo castillo, la pasión del primer amor resurgirá, pero también los malentendidos y las sorpresas más inesperadas.


Segundo libro de la serie, en este se cuenta la historia de Lord Roland y Lilibet. En el primer libro conocimos a Phinneas y a Alexandra Lady Morley. En esta segunda entrega que no es una continuación, nos adentramos en la relación un tanto escabrosa de Lilibet y Roland. Me encanta lo que la autora ha plasmado en sus libros, no se trata de continuaciones a la historia ni de lo que paso antes o después, sino de las mismas escenas, los mismos instantes pero contados desde la perspectiva de los diferentes protagonistas. Así tenemos escenas que ya vimos en el primer libro, como la curiosa y divertida escena en el melocotonar, que en la primera novela resulta un tanto vaga, ahora conocemos el porqué de que tanto Roland como Lilibet estuvieran allí, o de los hechos que se sucedieron más tarde. Me imagino que en la tercera entrega, las aportaciones de Wallingford y Abigail, terminará de contar todos los hechos que se van sucediendo durante la novela.

Roland Penhallow es el hermano pequeño del duque de Wallingford. Es un hombre complejo y lleno de secretos. La imagen pública de sinvergüenza divertido y alocado, de hombre promiscúo y vago, esconde una mente laboriosa y audaz de un agente de la corona británica. La reputación de patán le viene bien para esconder sus actividades secretas y para ocultar el intenso amor que siente por Lilibet, ahora Lady Somerton. Los hechos acaecidos durante su última misión, y algunos ataques contra su persona, obliga a sus superiores a aconsejarle abandonar durante un tiempo suelo inglés, hasta descubrir al personaje que se oculta tras los misteriosos ataques.

Roland aprovecha la idea de su amigo Phinneas Burke de alojarse en un castillo de la Toscana durante un año, para fomentar el estudio y la paz mental. Durante el viaje coinciden con tres damas, cuyo destino es el mismo que el de los caballeros, el mismo castillo toscano. La sorpresa de Roland es inmensa cuando se da cuenta que durante un año, convivirán bajo el mismo techo su gran amor y él, a menos que su pesado hermano Wllingford se salga con la ruya.

Elisabeth Somerton amó con pasión a Roland Penhallow. Pero esté la abandonó cuando más lo necesitaba. Acuciado por las deudas, el padre de Lilibet la obligó a casarse con el conde de Somerton, un hombre al que desprecia y que durante los años de su matrimonio le fue reiteradamente infiel. Tras la última pelea con Somerton, Lilibet acude a su prima Alexandra Morley quien la ayuda a escapar y esconderse de Somerton en un castillo en Italia. Lo que ninguna de ellas esperaba era encontrarse con el motivo de la obsesión de Lilibet, el granuja de Penhallow

Por más que Lilibet intenta mantener las distancias, por su bien y por el de su hijo, la atracción entre ellos se agrava con la convivencia bajo el techo del castillo. Su intento de arrancarlo de su corazón convenciéndose de su promiscuidad y libertinaje, más incluso que su propio marido no da resultado, a medida que los días fomentan la convivencia y el comportamiento de Roland parece desmentir lo que las matronas londinenses dicen de él. Y si intenta endurecer su corazón contra el amor, el cariño y cuidado con el que Roland trata al pequeño Philip, su hijo de 5 años, terminará por romper sus barreras y precipitará a todos hacia el final.

Aunque la novela está escrita en un tono más serio que la anterior, a pesar de ello no ha dejado de gustarme. Sigue teniendo escenas simpáticas, y como ya he dicho son las mismas de los libros anteriores, pero contadas desde la perspectiva de Roland y Lilibet. Tal vez el desamor de los protagonistas y su reencuentro no admitía una historia demasiado hilarante. No cabe duda que es una novela de reencuentros, en la que prima por encima de todo la vuelta al amor de sus protagonistas.
Seguimos teniendo pequeños guiños del resto de los habitantes del castillo y he de confesar que me muero por leer a Wallingford y su pequeña lucha con Abigail. Según un aporte en la última página del libro la tercera entrega Un duque nunca se rinde, verá la luz en el 2014.

En esta novela el pequeño Philip tiene mayor participación. Si bien en la primera en algunos momentos llegó a hacerse pesado, en está conocemos algo de más de la historia del niño y su relación con su padre, o la falta de ella. Por ello el modo en que comienza Roland a dejar de ver a su rival en el pequeño y comienza a profesarle cariño, o la lealtad del pequeño hacía el único hombre que le muestra algo de interés, son escenas llenas de ternura.

Mi opinión es que si bien no es un gran novelón, es una historia simpática y entretenida, que se lee con rapidez. La trama no es demasiado original, pero la autora la desarrolla adecuadamente, introduciendo en escena a los demás personajes en los momentos clave, para que el hilo de la historia sea más ameno y menos serio, y la novela más ligera.

Mi puntuación: un 7 


Mary Jo 

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