domingo, 26 de abril de 2015

El rincón del escritor: Alexandra Roma nos presenta Un océano entre tú y yo

Hugo Molina fue relegado de su puesto como oficial en la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO).

Los antepasados de Adriana Sierra ci­mentaron su fortuna gracias al narcotrá­fico en Vilagarcía de Arousa. Su padre, alcalde de la ciudad, pasa los días tra­tando de probar que la corrupción no se lleva en los genes. Dicha actitud pone a su familia en peligro, por lo que la joven se ve obligada a aceptar la protección de un guardaespaldas.

Hugo no tiene problemas para reprimir sus sentimientos hacia Adriana siem­pre que se mantengan a una distancia prudencial, pero cuando ella le hace participar en la investigación de la muerte de su hermana, el control se le escapará de las manos.

A pesar de que la primera regla de un escolta es no intimar con sus protegidos, el amor no entiende de normas y los protagonistas de esta trepidante novela se verán consumidos por las devastadoras llamas de la pasión.

Introducción de la autora:

Galicia es una tierra llena de magia, con unos paisajes que abarcan desde una costa de agua cristalina y arena blanca hasta unas montañas en la que las copas de los árboles luchan por alcanzar el cielo y perderse a través de sus nubes. La naturaleza salvaje en todo su esplendor maravilla y enamora a aquellos que deciden visitarla. Y en mitad de este paisaje de ensueño el destino coloca a Hugo, Adriana e Iago, un escolta, su protegida y un narcotraficante que recorren las Rías Baixas en una historia repleta de acción, corrupción, misterio y un amor tan grande que hará que se olviden de las personas que creían ser. El inmenso océano Atlántico será testigo de un romance épico e intenso en el que un sencillo beso con sabor a agua marina lo cambiará todo sin marcha atrás. Para bien… o para mal… 



Los personajes nos hablan de la novela:

Ella es… Adriana  Sierra o, como me conoce todo el mundo, la hija del alcalde Edelmiro. Mi abuelo forjó la fortuna familiar gracias al tráfico de drogas, cocaína exactamente. Alcanzó la gloria, vivió unos años de excesos y lujos creyéndose el rey del mundo, y terminó sus días pudriéndose en la cárcel. Nunca
pronunciamos su nombre en mi casa. Mi padre lo tiene vetado.  Su única meta es demostrar que la corrupción no se lleva en los genes y, por ello, tiene las políticas más restrictivas que se recuerdan en las rías contra el narcotráfico. Con cada detención el número de enemigos aumenta. Por este motivo, ha decidido ponernos a cada una un escolta. Pero yo no quiero una niñera. Soy una mujer fuerte del siglo XX, más que la damisela en apuros que necesita que un caballero de hermosa armadura venga a rescatarla, soy la propia heroína de mi vida. Sin embargo, he conocido a Hugo y en él he encontrado aquello que estaba buscando sin darme si quiera cuenta. Ha despertado unos sentimientos que me dan miedo porque no sabía ni que existían. Y en mitad de todo, aparece Iago Maneiro, un antiguo compañero de instituto, que hará que mi existencia se complique y yo no lleve el timón de mi futuro. No sé qué me pasará, ni siquiera soy consciente de si mañana seguiré viva y lo peor es que no me importa porque en estoy experimentando un amor tan grande por el que vale la pena morir.


***

Él es… Hugo Molina. Supongo que todas las personas sueñan con poder cambiar el mundo, yo intento hacerlo. Para ello lucho con el mayor asesino que se conoce: la droga. Ésta asesina cada año a miles de
personas a las que quiero salvar. Comencé a trabajar en la Unidad de Drogas y Crimen Organizado. No
espor tirarme flores, pero era bueno. El mejor. Entonces me enamoré y todo se vino abajo. Tomé la decisión de no volver a caer en el mismo error, trabajar en mi nuevo puesto de escolta hasta demostrar que soy digno de confianza y regresar a la acción. Sin embargo, mi protegida no es como yo me imaginaba. Adriana es preciosa, fuerte, dura, con carácter, rara vez nos ponemos de acuerdo. Lo malo es que, a la vez, es la primera persona que me hace sentir, que activa mi corazón, que hace que pierda el control y desee besarla como si mañana se fuera a acabar el mundo. Trato de decirme que es el fruto prohibido, que quererla me complicará la vida y, conforme más lo hago, más deseo correr a su lado y perderme en sus labios. Para siempre.



***

Y el tercero en discordia es… Iago Maneiro. En realidad soy el malo. Creo que no debería estar en esta presentación teñida de rosa chicle, casi como el tono de la portada. Soy ambicioso, cruel, sin principios. Haría cualquier cosa por conseguir lo que me propongo. Para simplificar, he robado, extorsionado y
asesinado. Mi regreso a Vilagarcía de Arousa no esconde nada bueno, aunque a nadie le extraña porque hace años que asumieron que no tengo corazón y me temen como si fuera el mismísimo diablo. No andan tan mal encaminados… La gente agacha la cabeza al pasar por mi lado y cumplen mis órdenes como si fueran mandamientos divinos. ¿Todos? Bueno, Adriana no. No comprendo cómo una persona tan pequeña, con un rostro tan angelical, puede tener ese par de ovarios tan bien puestos. Debería desear matarla por llevarme la contraria y, sin embargo, logra que me guste estar a su lado solo para observar sus ojos desafiantes y cómo me habla como si yo no fuera el que tuviera su vida en mis manos. Y tal vez no anda tan mal encaminada porque ella ha encontrado un arma con la que podría destrozarme: mi corazón.


Una escena que abra el apetito:

Adriana se incorporó y movió la fotografía con impaciencia para que el tono negro inicial diera paso a la fotografía de ambos. En la misma, se podía ver sus rostros cortados por debajo de los hombros, cosa que agradeció ya que no era su intención plasmar su desnudez. Mientras que ella sonreía enérgicamente a la cámara, Hugo la miraba con devoción.

—Toma. —Se la tendió.
—No, son tus momentos.

—Hugo, cariño, los recuerdos no merecen la pena ni no hay alguien con quien compartirlos.


 Desde LecturAdictiva damos las gracias a Alexandra Roma por la presentación.



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