domingo, 26 de julio de 2015

El rincón del escritor: Chloe Santana nos presenta Despierta

Ficha del libro
Esa es la pregunta que me formulé el día que desperté en un hospital psiquiátrico. En mi conciencia yo
era Pamela Blume, la abogada penalista más exitosa de todo Seattle, y la mujer que estaba a punto de
desvelar una verdad devastadora que le había granjeado poderosos enemigos, con la ayuda del atractivo
fiscal Jack Fisher. Pero en aquel sanatorio no existía ninguna Pamela Blume. Según los médicos, mi
nombre real era Rebeca, había atacado a una mujer y tenía tendencias autodestructivas.
El doctor Michael Moore dice que quiere ayudarme, pero yo sé que todos mienten. Soy Pamela Blume,
estoy dispuesta a salir de este lugar y desvelar la verdad, cueste lo que cueste. Que comience el juego.
¿Y si tu vida no fuera más que una mentira? Prepárate para despertar.




Los personajes nos hablan de la novela:



Jack Fisher: Como fiscal del distrito de Seattle, mi vocación por la justicia y la responsabilidad que
supone mi cargo me impiden tener distracciones inoportunas. Ni siquiera la que supone la rígida
pelirroja que se dedica a desbaratar los planes de los que respetamos la ley. Así que sencillamente no sé
por qué no puedo separarme de ella. No es para mí, ambos lo sabemos. Pero del mismo modo que mis
manos no pueden estarse quietas cuando la tengo cerca, mi mente insiste en tenerla presente a todas
horas. Tal vez por eso acabamos casados en una noche de borrachera. De todos modos, no creo que
eso importe. Al fin y al cabo, vamos a divorciarnos, ¿O no?

***

Pamela Blume: Un día despiertas casada con un hombre al que no soportas, sin recordar
absolutamente nada. Al siguiente le envías los papeles del divorcio en un sobre precintado. Me gustaba
enorgullecerme de mi vida como la implacable abogada defensora de Seattle, con reputación intachable
y fama de dura. Por desgracia, la inoportuna presencia de Jack Fisher ─fiscal idealista, idiota redomado,
atractivo a más no poder─, está empezando a desestabilizar mi perfecta vida. Y por si fuera poco, un
caso tan complicado como peligroso amenaza con tomar demasiado de mí. Tal vez sea demasiado tarde
para echar a correr, pero siento que no tengo otra escapatoria.

***

Rebeca Devereux: Despertar en un hospital psiquiátrico trastoca a cualquiera, pero lo verdaderamente
inquietante sucedió cuando el Doctor Moore me explicó, con buenas palabras, que era una psicópata
con tendencias autodestructivas. ¿Qué demonios hago aquí encerrada? ¿Por qué no puedo dejar de
pensar en Jack? Y lo más importante, ¿Por qué todo el mundo insiste en llamarme Rebeca Devereux?
Soy Pamela Blume y tengo que salir de este lugar. No solo está en juego resolver el caso más
importante de mi carrera, sino salvar mi vida. 

Una escena que abra el apetito:


─¿Está ahí dentro? ─pregunté, haciendo un gesto con la cabeza para señalar la puerta de mi despacho.
Linda asintió y se colocó las gafas sobre el puente de su nariz.
─Es más guapo de lo que imaginaba. Si yo fuera usted... me divorciaría para volver a pedirle
matrimonio ─me soltó sin poder contenerse, con gesto de ensoñación.
Puse cara de espanto.
─No me pases llamadas hasta que termine con él ─le ordené.
Linda asintió, e hizo como que volvía a su trabajo, pero lo cierto es que me dedicó una mirada curiosa
por encima de su escritorio, esperando a que yo abriera la puerta. Me giré para mirarla, y ella escondió la
cabeza entre los hombros, lo que me provocó una sonrisa.
Agarré el pomo de la puerta, y me juré a mí misma que esta vez no iba a perder los nervios. Sólo era un
hombre, yo iba a llevar a cabo un trámite algo más personal que de costumbre, y eso era todo. Pero en
mi interior, sabía que Jack Fisher no era sólo un hombre. Él era el hombre. Era grosero, arrogante, seguro
de sí mismo e infinitamente provocador.
Empujé la puerta y contuve el aliento. Lo primero que divisé fue su espalda ancha, ataviada bajo aquel
traje hecho a medida que le sentaba tan bien. Jack se empeñaba en vestir de manera informal, con
aquellas sudaderas que tanto me horrorizaban, así que supuse que su atuendo se debía a que hoy tenía
que hacer frente a un juicio, por lo que imperaba la necesidad de mostrarse presentable. En realidad,
Jack fisher era un hombre más que presentable. Bien parecido y sagaz; desprendía la clase de
magnetismo salvaje que te hacía girar la cabeza para echarle un vistazo si te lo encontrabas por la calle.
Carraspeé para llamar su atención, a pesar de que sabía que él ya se había percatado de mi presencia. Se
giró para saludarme, y por un instante, me deleité ante aquel rostro algo pálido, de rasgos fuertes y
cabello rubio plomizo. Tenía los ojos grises, de una tonalidad intrigante, los labios anchos,
provocadores... y me miraba a la cara.
─Llegas diez minutos tarde ─soltó de malhumor.
─Yo tampoco me alegró de verte ─le espeté con frialdad, y tomé asiento en el lado opuesto de la mesa.
Él volvió a sentarse, se desabrochó con destreza los últimos botones de la americana, y me miró a los
ojos. No habíamos vuelto a vernos desde hacía tres meses, en los que para mi deleite, le había enviado
una carta certificada a su domicilio con los papeles del divorcio. Me gustó ser yo quien tomara la
iniciativa para darle en las narices, pues sabía que aquel paso era inevitable.
─Hoy estás preciosa, Pamela. Se nota que casarte conmigo te ha vuelto más encantadora ─me dijo de
manera mordaz, para sulfurarme.

Desde LecturAdictiva damos las gracias a Chloe Santana por la presentación.

1 comentario: