domingo, 26 de junio de 2016

El rincón del escritor: Mabel Díaz nos presenta Dulce tentación

Paris Mackenzie es un guapo militar inglés que dedica su vida a proteger a los más débiles y a buscar a la mujer de sus sueños.
Un día Megan se cruza en su camino y el flechazo de Paris con ella es fulminante. Sin embargo, Megan no tiene tiempo para el amor. Debe centrar todos sus esfuerzos en alcanzar el éxito en su negocio y en criar sola a su hijo de cinco años.
Paris no descansará en su intento de seducirla y enamorarla. Ideará un plan para conseguir el corazón de Megan, pero no contará con la buena química que surgirá entre ella y su hermano Adam, que hará que todo se complique.
¿Conseguirá Paris atrapar a Megan en las redes que va tejiendo a su alrededor? ¿O será Adam quien logre gozar de esa mujer? ¿Caerá Megan en la dulce tentación que suponen dos hombres como Paris y Adam? ¿O se conformará con sólo uno de ellos?







Ficha del libro




Los personajes nos hablan de la novela:

Hola. Soy Paris Mackenzie. Mi profesión es piloto de helicóptero de rescate y me gustan los deportes de riesgo. Soy un chico dulce, cariñoso, romántico y… muy buen hermano jajajajaja. Soy tan buen hermano que comparto TODO con el pequeño de los Mackenzie, Adam. Pero estoy pensando en dejar de hacerlo porque Adam me está complicando la vida de una manera que… ¡uf! Todo empezó el día que conocí a la mujer más hermosa y simpática que he visto en mi vida. Desde entonces, no me la puedo quitar de la cabeza. Tuve un flechazo, pero Cupido no lo hizo del todo bien, porque me lanzó a mí una flecha que me dio de lleno en el corazón y a ella no. Estoy muy enfadado con Cupido por esto. La próxima vez que le vea, tendré unas palabras muy serias con él. En fin… Como os iba diciendo conocí a Megan, que así se llama la mujer de mis sueños, cuando ella sufrió un percance y yo acudí en su ayuda. Cuando todo se arregló, le pedí una cita… pero Megan me dijo que no. ¿Os lo podéis creer? ¡Me dijo que no! Me fui a mi casa hecho polvo. ¿Cómo era posible eso? ¿Es que no soy guapo? ¿Es que no soy simpático? ¿Es que no la traté bien, con educación, con corrección? Acudí en su ayuda igual que un caballero de brillante armadura… y ella va y me dice que no. Alegó algo de unas circunstancias, pero no me explicó cuáles eran. Y yo… yo me muero por saberlas, superarlas y estar con ella. Así que he ideado un plan. No se lo contéis a nadie. La voy a seducir. Poco a poco. Sí. Y al final caerá en mis redes. Totalmente rendida a mí… si mi hermano Adam no se me adelanta primero. El muy… tiene a todas las que quiere y va a fijarse en la única en la que yo estoy interesado. ¿Será posible? Pero no me voy a amilanar. Voy a luchar por conseguir el amor de Megan. Lo malo… es que Megan parece llevarse muy bien con Adam, así que… ¿qué sucederá al final? ¿Tendré que machacar a Cupido por no lanzarle a Megan una flecha igual que a mí? ¿O le dejo vivir? ¿Tendré que pelearme con mi hermano por una mujer? ¿Con cuál de los dos se quedará Megan? O quizá quiera quedarse con los dos… Mmmm, ya veremos. Si queréis descubrir qué sucede al final, tendréis que leer Dulce tentación, nuestra historia.

***

Hola, soy Megan. ¿Qué os puedo contar de mí? No mucho, la verdad. Soy una chica normal y corriente. Tengo una tienda de dulces y un niño de cinco años, así que entre unas cosas y otras no salgo mucho. Mis amigas no dejan de organizarme citas a ciegas, pero yo huyo de todo eso. No quiero tener una relación con nadie porque no tengo tiempo para el amor, chicas. Entre el trabajo, el niño, la casa… Ah, bueno, por si no os habéis dado cuenta ya, soy madre soltera. Mi hijo es el único hombre al que quiero en mi vida. ES MI GRAN AMOR. Así que no va a venir otro a interponerse. Además, ¿quién va a querer asumir esa responsabilidad cuando el propio padre del niño no quiso? Soy una mujer con cargas adicionales y sé que a los chicos les gusta esto. Así que ya he desistido. Mi vida es así y así debo vivirla. Pero… hace poco conocí a un hombre. Se llama Paris. Paris como el Príncipe de Troya, no como Paris Hilton, capullas, que sé que más de alguna os habréis acordado de la tipa esa al leer su nombre. Bueno, el caso es que le conocí un día que tuve un percance. Él acudió en mi rescate. Y yo… me quedé embobada con sus ojos verdes, sus fuertes brazos y el culo apretadito… mmmm… es que tiene un culo ¡Señor! ¡Qué culo! De esos de anunciar pantalones vaqueros… ¡Huy! Que me desvío del tema. A lo que iba. El guapísimo Paris me pidió una cita pero le tuve que decir que no.  Y ahora no deja de rondarme. Viene a mi tienda con cualquier excusa y yo sé que trata de seducirme, pero tengo que ser fuerte y resistir la tentación. Por si fuera poco, su hermano Adam también me tienta y… una no es de piedra. Dos hombres por el precio de uno. Pero es que no puedo decir que sí. Si lo hago, mi vida será más complicada de lo que ya es. Además tengo que pensar en mi hijo. No puedo permitirme tener una relación con un hombre, que mi niño se encariñe con él, y cuando la relación se acabe ¿qué? ¿A buscar a otro? ¿Van a desfilar por mi casa un hombre tras otro? ¿Qué ejemplo es ese para mi hijo? Por no hablar del dolor que sentirá mi pequeño cuando el hombre en cuestión nos abandone, porque eso será lo que ocurra, estoy segura. Así que intento resistir con todas mis fuerzas a la tentación de suponen Paris y Adam. ¿Lo conseguiré? Lo tengo muy difícil. Deseadme suerte, chicas.


Una escena para abrir el apetito:


La grúa llegó en ese instante y Megan bajó de la furgoneta para hablar con el conductor. Minutos después, con su vehículo enganchado al otro, se volvió para agradecerle a Paris su compañía y despedirse de él.
—Si quieres puedo llevarte en mi coche hasta el taller.—se ofreció él en un intento por continuar cerca de Megan.
—No, gracias. Ya has hecho bastante.
—De verdad—insistió Paris—No me importa. No tengo nada que hacer.—recalcó para convencerla.
Megan lo pensó unos segundos. Le encantaría continuar hablando con ese hombre que hacía que su sangre se calentase en décimas de segundo. Pero por ese mismo motivo rechazó su oferta. En esos momentos de su vida lo que menos necesitaba era a un hombre en ella. Por mucho que su prima Kim y sus amigas Angie y Gabrielle se empeñasen en lo contrario.
—No. Ha sido un placer charlar contigo pero…
—¿Y si te invito a cenar….por ejemplo…el viernes?—soltó Paris rápido viendo cómo la chica se le escurría entre los dedos como la arena de la playa al abrir la mano.
Ella volvió a sonreír y el corazón de Paris se saltó otro latido. A este paso le iba a dar un infarto. ¡Qué malo era eso de los flechazos! Iba a tener unas palabritas con Cupido cuando se lo encontrase de nuevo.
—No. Lo siento pero en estos momentos no me interesa salir con ningún hombre.
«Bastante tengo ya con las citas que me preparan Kim y sus amigas.» pensó «Claro que ninguno de ellos está tan bueno como éste, pero…No. Es mejor que no.»
—¿Te gustan las mujeres?—preguntó él rezando porque no fuera así.
—¡No!—exclamó ella alzando el rostro para mirar a Paris a los ojos pues le sacaba una cabeza de altura—Quiero decir….que…Me gustan los hombres pero…—sacudió la cabeza negando y se mordió el labio inferior nerviosa. ¿Qué podía hacer? Él era un desconocido. No iba a contarle su vida privada, aunque le hubiese confesado uno de sus mayores miedos. Bueno, en realidad no era tan desconocido. Cuando Paris le había dicho su nombre completo y su profesión, Megan le había reconocido. Pero no quería complicarse la vida con nadie. Ahora no era el momento adecuado.—Escucha Paris, eres encantador y si las circunstancias fueran otras te aseguro que me gustaría mucho salir contigo pero…es mejor que no. De verdad. No insistas.
Paris la miraba boquiabierto. Nunca, ninguna mujer le había rechazado. Y ella no iba a ser la primera. Sobre todo ella. Con la que había tenido aquel flechazo fulminante. Al menos por su parte.
—¿Y qué circunstancias son esas?—logró preguntar.
—Se hace tarde.—dijo Megan ignorando su pregunta y viendo cómo el señor de la grúa les miraba con mala cara mientras daba golpecitos impacientes con el pie derecho en el asfalto—Lo siento.
Antes de que Paris pudiera reaccionar ella se montó en la grúa y sacando la mano por la ventanilla del copiloto se despidió de él.

Desde LecturAdictiva damos las gracias a Mabel Díaz por la presentación.

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