domingo, 9 de octubre de 2016

El rincón del escritor: Mercedes Alonso nos presenta Los ángeles no tienen hélices

Quizá al leer la sinopsis de Los ángeles no tienen hélices pienses que estás ante una novela en la que unas amigas se van de vacaciones y nos cuentan sus aventuras, pero no, no es así. Lo que encontramos entre sus páginas son un grupo de amigas que se resisten a madurar y que están dispuestas a estirar los días y las noches al máximo. Todas menos Olivia, ella es consciente de ya no se trata solo de vivir el presente, también hay un futuro y lo que ve en él no le gusta nada. Tendrá que hacer cambios y tomar decisiones, pero Marcos y Enzo no se lo van a poner nada fácil. ¿Se trata de un trío? No. ¿Tendrá que elegir entre uno de los dos? Tampoco. Habrá que leer hasta el final para averiguar lo que sucede.







Ficha del libro





La protagonista nos habla de la novela:

Me llamo Olivia, soy una de las protagonistas de “Los ángeles no tienen hélices” y estoy de vacaciones por primera vez en mucho tiempo. Los Caños de Meca es un lugar fantástico para pasar unas semanas descansando y divirtiéndose. Ese ere mi plan hasta que Marcos y Enzo se colaron en mi vida, justo en el momento en el que comenzaba a replantearme un millón de cosas.

Marcos es tan… dulce. Es un hombre culto, atractivo, un amante maravilloso y a su lado soy capaz de olvidarme de todo lo que me rodea.

Enzo es un donjuán, eso es lo que pensé de él nada más verle enfundado en su traje de neopreno, con la piel dorada por el sol, esos enormes y rasgados ojos verdes y el pelo largo y rubio. Y estaba tan cansada de hombres como él… Pero él no es así, no como yo imaginaba, aunque me ha costado descubrirlo. Él es…


Solo puedo contaros que a veces no se trata de elegir a nadie. A veces se trata de madurar y saber que la felicidad no depende de nadie más que de ti.



Algunas escenas para abrir el apetito:

Os voy a dejar un par de fragmentos para mostrar el contraste de las escenas más románticas o eróticas con otras de tono más desenfadado y divertido con sus amigas.

“Admiré la delicada forma de sus ojos felinos, el brillo acuoso de sus pupilas, la incipiente barba rubia que comenzaba a crecer en sus mejillas y aquellos labios cuya sonrisa parecía deslizarse hacia la comisura y que desde el principio me ha¬bía vuelto loca. Quise guardar aquella imagen y memorizar sus rasgos para poder dibujarlos después en mi memoria. 
Tragué saliva y humedecí mis labios pasando la lengua so¬bre ellos e intentando deshacer el nudo que se había formado en mi garganta. No quería pensar en nada, no debía pensar en nada, y cerré los ojos para tragarme aquel nudo invisible que me ahogaba.”


“   —¡Guau! —exclamó Lucy—. ¿Cuándo ha pasado todo eso?
—Nosotras perdiendo el tiempo y gastando todos nuestros ahorros en ropa y tú pasándotelo de miedo con una camiseta vieja y sin necesidad de usar bragas —espetó Sofía.
—No me lo paso de miedo, Sofía —repliqué—. Creo que no has entendido nada.
—Entiendo que tienes la suerte de haber conocido a Marcos y la posibilidad de echar un polvo increíble con Enzo —resumió ella.
—No es tan sencillo —dijo Marisol—. Olivia tiene el difícil reto de decidir con cuál de esos dos hombres debe quedarse.
—Eres demasiado romántica —se rio Sofía—. Olivia no tiene que decidir nada, solo debe dejarse llevar y tirarse de una vez a Enzo. Eso acabaría con todos sus problemas, in¬cluido el calentón que lleva todo el día encima.
—Ni siquiera sé si Enzo está interesado en mí, pero ese no es mi problema porque tengo claro que no debo acostar¬me con él. Lo que me preocupa es que no consigo dormir ninguna noche y que esas fantasías que hasta ayer formaban parte de mis sueños han traspasado el plano onírico y ahora forman también parte de mi realidad. ¿Creéis que necesito un psicólogo?
—No, no lo creo —me aseguró Lucy—. Tal vez deberías alejarte de los dos durante unos días. A veces, ver las cosas desde la distancia te da una nueva perspectiva de la situación.

—Quizá estés en lo cierto, Lucy, pero ¿acabará eso con los sueños? —Miré a mis amigas en busca de una respuesta, aun¬que sabía que ninguna de ellas la tenía—. ¡Me estoy volviendo loca!”

Desde LecturAdictiva damos las gracias a Mercedes Alonso por la presentación.

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