domingo, 19 de febrero de 2017

El rincón del escritor: Mayte Esteban nos presenta Entre puntos suspensivos

Soy Mayte Esteban, autora entre otras novelas de Detrás del cristal, La chica de las fotos y Su chico de alquiler, y os voy a presentar Entre puntos suspensivos, la que es ya mi séptima novela y la segunda que publico con HQN. ¿Queréis saber un poco más de ella? Os dejo la sinopsis…

"Mario Aguirre, el padre de Paula, lleva desaparecido unos días. Por más que su hija trata de localizarlo, no logra dar con su paradero y por ello busca la ayuda de Javier Muñoz, inspector de policía. Diez años atrás, Javier y Paula mantuvieron una relación que nunca ha acabado del todo. De vez en cuando sellan treguas que duran solo unos días, y de las que los dos salen siempre heridos.

Paula sabe que permanecer cerca de Javier no es lo más sensato, porque recuperarse después de estar juntos es cada vez más difícil, pero necesita que sea él el que la ayude a encontrar a su padre y no duda en pedírselo. El magnetismo que existe entre ellos es tal que quizá el viaje que emprenden para encontrar a Mario no sea muy buena idea, quizá exponga demasiado sus sentimientos."

Ficha del libro





Los personajes nos hablan de la novela:

Me llamo Javier Muñoz, tengo 32 años y llevo enamorado de Paula desde que era un crío. Nos conocimos en Madrid, en la ciudad que vivimos, en unas circunstancias… yo diría que bastante peculiares. Me alquiló para ir a la boda de su padre. Yo no me dedicaba a eso, todo fue un terrible malentendido, y quizá por eso, y porque éramos muy jóvenes, me acabé enamorando de la mujer más difícil con la que me he topado nunca. Esa es una historia que pertenece a nuestro pasado, que solo fue el principio de esta otra que llevamos viviendo diez años. A saltos, sin continuidad, saliendo heridos cada vez que volvemos a tratar de estar de nuevo juntos. Por eso llevo tiempo intentando estabilizar mi vida sin Paula, sin los altibajos que supone estar a su lado, pero no tengo mucho éxito. Solo ha tenido que desaparecer Mario, su padre, para que ella corra a buscarme y yo lo deje todo para marcharme con ella. Y no ha sido solo porque sea inspector de policía y el deber me llame…
Paula me saca de quicio con la misma intensidad que me enamora su eterno despiste. Estamos atados por un hilo invisible y por algo más importante y mucho más tangible, pero nunca ha sido suficiente para mantenernos juntos mucho tiempo. Sé que con Paula, si no quiero que me vuelva loco, no debo bajar la guardia, que no puedo permitirme tocarla aunque sea por casualidad, porque todo lo que creía superado, lo despierta en cuanto me roza. ¡Esta mujer me vuelve loco!

***

Soy Paula Aguirre, tengo 29 años y trabajo en una tienda de muebles, aunque soy licenciada en Sociología. Vivo en Madrid y en estos momentos lo que más me preocupa es la desaparición de mi padre. Hace días que no contesta al teléfono, que no ha usado whatsapp y que no ha llamado tampoco a ninguno de sus conocidos. Mi padre es muy particular, se ha casado cuatro veces y es un espíritu libre, pero nunca ha dejado de contarme dónde está. Por eso estoy tan preocupada, por eso he buscado a Javier, que es policía, aunque sepa que no es la mejor idea del mundo. Javier y yo hemos sido mucho más que amigos, seguimos siendo como las dos caras de una moneda: no podemos estar juntos, pero tampoco conseguimos separarnos del todo. Llevo años colgada de él, pero a la vez luchando con un sentimiento que me desborda y que no sé controlar cuando estoy con Javier. Y es raro, porque es el único hombre con el que me pasa. Con Andrea, mi novio, no me siento así. No lo sé, quizá sea que fue mi primer amor, el primero de verdad, y eso marca para siempre.
Físicamente Javier me atrae como un imán, pero cuando empieza con sus bromitas me saca de quicio. Le encanta burlarse de mí y reconozco que a veces me pongo peleona y borde. No sé si pedirle que me acompañe a buscar a mi padre habrá sido una buena idea.
Esto puede acabar en desastre…

Una escena que abra el apetito:


La puerta del despacho del inspector Muñoz se abre de golpe, alentando a una ráfaga de aire que hace que los papeles que reposan desordenados en su mesa salgan volando y aterricen en el suelo. El inspector, treinta y dos, pelo muy corto, ojos negros y brazos tan musculados que tiene que mandar que le hagan las camisas de encargo, se pone furioso. Tiene advertidos a todos en la comisaría que, antes de poner un pie en sus dominios, al menos se tomen la molestia de llamar con educación. Está a punto de gritar a quien ha osado entrar así; sin embargo, su primera intención muta al ver a la mujer que se acaba de sentar frente a él, sin haber sido invitada.

—¿Vas a seguir mirándome con cara de idiota? —le pregunta ella.

Javier Muñoz espanta el desconcierto, deja de lado el comentario mental que ha hecho sobre lo que opina de lo bien que le queda el vestido que lleva y se cuelga la placa de manera imaginaria, recuperando el aplomo que ha volado con sus papeles. O más bien con la visión de quien tiene delante. Desde luego no es alguien a quien esperase en su despacho esta mañana.

—Ya veo que has aprendido a llamar antes de entrar.

Lo dice con ironía, con intención de molestar a la visitante que ha provocado que los documentos del caso que estaba revisando se hayan mezclado por el suelo. Es uno que está a punto de prescribir, al que quiere echar un último vistazo antes de darle carpetazo. Ahora, cuando ella se vaya, tendrá que volver al principio.

Es lo que esta mujer provoca siempre, desorden en su vida. Altera lo que creía listo para dejar en la estantería de los asuntos terminados y le obliga a regresar a un pasado del que nunca se ha deshecho del todo.


Desde LecturAdictiva damos las gracias a Mayte Esteban por la presentación.


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